Autoaprendizaje

Autoaprendizaje


Muchas veces me han preguntado ¿cómo aprendiste a hacer tantas cosas? (y en que momento!) o quién me enseñó. Pero en mi caso la mayoría de lo que he aprendido ha sido en forma autodidacta. Desde pequeña mis papás nos incentivaron mucho la imaginación y el descubrimiento más que consumir las creaciones de otros o memorizar cosas. En mi casa aprender era un juego pero en el colegio era una obligación, así que nunca disfruté realmente ir a clases porque el 99% de las veces quería hacer otra cosa y no lo que estaba pauteado, así que nunca me entusiasmó mucho tomar cursos o clases muy estructuradas. Prefería siempre tratar de deducir las cosas o investigarlas a mi ritmo. Así aprendí jazz escuchando a los músicos e imitando a las cantantes, aprendí a hacer mi ropa desarmando prendas y a diseñar web y a programar editando el código, porque lo único que necesitaba para aprender era observar un resultado y tratar de deducir cómo podría hacerlo yo. Obviamente en tratar de encontrar una respuesta me iba siempre por las ramas y terminaba aprendiendo muchas cosas más.

Aprender de esa manera es un verdadero juego. No tiene barreras ni normas, es muy entretenido y podría decir que es casi adictivo. Cuando deduces algo, pasas por el ensayo/error lo que te hace perder el miedo a errar y en el proceso de encontrar una respuesta vas investigando, clasificando, observando, descartando, conectando y lo más importante es que tienes que autoevaluarte de alguna manera, lo que te hace ser más auto-crítico. Evidentemente aprender solo toma tiempo, pero te desarrolla una capacidad de razonamiento muy amplia para resolver cualquier tipo de problema. Cuando aprendes a deducir, no necesitas método, ni fórmula y casi nunca te preguntas ¿cómo se hacía esto? porque sabes que no existe un solo camino. El conocimiento se queda fijo en tu mente, como una materia prima abstracta, como una pieza de lego, que en cualquier momento se une con otras y se transforma en lo que necesitas.  Así incorporé muchas veces lo que aprendí del jazz, en el diseño o en la cocina, lo que aprendí de la costura, en la Experiencia de Usuario, o lo que aprendí tejiendo, en una práctica de piano. Por eso he podido emprender proyectos de ámbitos muy variados (gastronomía, indumentaria, música) y trabajar en medios y equipos que nada tienen en común (doblajes, diseño, publicidad, ingeniería financiera). Para mí es simplemente jugar lego.

Isaac Asimov en esta entrevista de 1988, adelantándose a Wikipedia, Coursera, UdacityKhanAcademy , Skillshare, y todo tipo de iniciativa de conocimiento abierto de estos tiempos, dice unas cuantas verdades acerca de la importancia de incentivar el auto-aprendizaje y describe con el entusiasmo de un niño cómo sería la mecánica de aprendizaje en este escenario “futurista”.  Nosotros ahora tenemos a la mano todas esas fuentes que predijo Asimov: computadores personales portables, conectividad por todos lados, enciclopedias colaborativas, Youtube, Google, todo!  No siempre estarán dictando un curso de algo que queremos aprender. El conocimiento está a la mano y en todas partes, así que es cosa de animarse a querer aprender algo y no dejar que nada te detenga en esa búsqueda. Lo peor que te puede pasar, es que en el camino termines aprendiendo algo más! 😀

Y bueno, ya que estamos en esto, aprovecho de compartir esta preciosa entrevista a Bill Evans uno de mis pianistas de jazz favoritos donde justamente habla de su proceso creativo y el autoaprendizaje.

La imagen que usé en este post es de Hannes Beer

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